18 junio, 2015 check2me

El día que cometimos el error de no contar con el influencer

 

Al igual que se habla de los éxitos también se debe hablar de los fracasos. En Check2.me no nos duele hablar de nuestros errores y hacerlos públicos. De eso va el post de hoy, de la equivocación que tuvimos en un taller piloto que organizamos hace unos días.

Hablar de lo bien que se hace todo a veces queda muy pedante. Si algo nos diferencia es que nos gusta aprender de los errores, reconocerlos  y seguir mejorando cada día.

Os ponemos en situación: creamos el taller Brand Content Experience para unir a una marca y varios Influencers. Durante la jornada de trabajo desarrollada a través del taller, se pretendía que éstos últimos pudieran dar su visión a la marca sobre cómo es percibida. Y aquí llego el error.

Aunque el planteamiento inicial daba lugar a una conversación fluída entre ambos, lo cierto es que no contamos con los influencers. Todo eran beneficios para la marca y no para ellos, que habían acudido para realizar el taller. Enfocamos el taller de tal manera que se convirtió en una actividad beneficiosa sólo para la marca, cuando la premisa de Check2.me es unir a marca e influencers.

Conceptualmente la idea es perfecta, en la ejecución erramos en los siguientes puntos:

  1. Al ser un primer taller como experiencia piloto, la inversión partió desde Check2.me, uniendo a los influencers con la marca. El primer error es pensar que por tu inversión, todo el mundo va a apostar por igual. Sin transacción no hay implicación, el precio no siempre aporta valor, pero el trabajo siempre debe remunerarse.
  1. El influencer ya no es un bloguer, es un profesional como la copa de un pino, que sabe perfectamente como son los negocios y qué oferta y contenidos requiere una marca y como tal hay que valorarlo. ¡¡Si ya lo dijimos nosotros!!: el Influencer es el Brand manager de la marca, y luego vamos y no lo aplicamos
  1. El taller se enfocó hacia la marca y ese es el error en el que nunca se debe caer: las empresas son personas, y precisamente nosotros que abogamos por un modelo ganar – ganar entre la marca y el Influencer caímos en el error de enfocar todo hacia la marca y más en este caso que, como prueba, la inversión vino de nuestro bolsillo.

Es decir, de una idea genial donde hubo una aceptación muy buena por parte de todos, al cabo de media hora en vez de unir, desunimos, se creó una sensación de abuso por parte de la marca hacia los influencers, debido a que parecía que se les estaba utilizando para desarrollar el plan de comunicación de esta marca. La pregunta que se hicieron después de aportar ideas únicas fue: “¿y qué ganamos nosotros?, estamos aquí aportando soluciones pero para nosotros no hay ningún retorno

Pero, como de todo se aprende, nos dimos cuenta de tres oportunidades y ventajas del taller:

  1. El influencer, que sabe mucho más que la empresa de lo que necesitan y tienen que desarrollar, se ha convertido en un perfecto Brand angel, consultor, asesor de la marca o como quieran hacerse llamar.
  1. Sus ideas son negocios para las marcas y, por tanto, hay que valorarlas como tal.
  1. Nuestro taller de Brand Content es una oportunidad única para generar una conversación de tú a tú en un territorio aún por explorar: qué contenido aporta valor al influencer y ,en consecuencia, a su audiencia, desde la marca. Ya no es un 30, 300, o 3000 euros un Tweet o probar unas una crema de belleza, estamos hablando de un acuerdo, una negociación y puntos en común de donde salga un pacto en toda regla para que ambos vayan de la mano.

Pero, como no hay mal que por bien no venga, nosotros hemos sacado la libreta y hemos apuntado lo que hemos hecho mal para no volver a repetirlo. Este fracaso no implica que no volvamos a realizar un taller de estas características, todo lo contrario. Gracias a la rebeldía de nuestros influencers, hemos aprendido que hay que escucharles, atender sus necesidades y contar con todas las partes.

Vamos a mejorarlo y seguir con nuestra idea, aunando esta vez las intenciones y propósitos de unos y otros.  Estamos convencidos de que la marca gana por tener delante de sí a esa persona que sabe perfectamente cómo tiene que ser su conversación para dar en la diana con su público, pero también lo estamos de que el influencer tiene que ganar explorando nuevas vías de colaboración entre todos más allá de ‘publícame un tweet’, o ‘dime de qué hablo’. Y si no va a ser así, evidentemente, la aportación y las horas de un experto en la materia como es un Influencer tienen que ser remuneradas, sea un proyecto piloto o no.

De esta manera, el taller nos ha permitido encontrar oportunidades de negocio para la marca, conocer oportunidades y, por encima de todo, escuchar al influencer, algo que nos ha servido para reiterar nuestra forma de trabajar, que va mucho más allá de pagar por publicar sin aportar valor a la audiencia.

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