3 septiembre, 2015 check2me

Una imagen vale más que mil palabras

 

Siempre se ha dicho que una imagen vale más que mil palabras. Si tienes una edad seguro que te acuerdas de la imagen de la mano volando que te preguntaba ¿Te gusta conducir? o cualquier otra imagen de algún anuncio clásico, y no tan clásico, de toda la vida. Pero ¿y ahora?, ¿cómo funciona?

Estamos inmersos en un mundo en el cual, con sólo una imagen no vale.  No vale porque, ¿cuántas imágenes por minuto ves? mientras bajas el scroll de Facebook en tu móvil, tienes que competir con Memes, vídeos de Cabronazi ,citas de autoayuda, que por cierto… ¿será mundo más feliz desde recibimos, cuántas, 1.000 citas de autoayuda al día?…

¿Te has dado cuenta que todo se queda en un mensaje, como si estuviera pintado un muro de la puerta de un colegio? Sin embargo, el contenido en contexto, con profundidad, con valor, no nos vamos a engañar, tarda en destacar, aunque hay métodos para acortar esos tiempos, pero cuando el contenido tiene valor SIEMPRE el engagement aumenta, la fidelización, los embajadores, la guardia pretoriana que velará porque tu contenido sea difundido, te dará un crecimiento orgánico que perdurará en el tiempo, y eso al final es posicionamiento, que normalmente siempre se traduce en ventas.

Entonces, ¿cuál es el punto óptimo a la hora de difundir tu contenido? :una buena foto, potente, que destaque, acompañada de un buen texto. En la simplicidad y la concreción está la virtud. Sí, el futuro es el vídeo, la mayoría del contenido será audiovisual, bueno ya lo es sino que se lo pregunten a Youtube, a los buenos youtubers que hay y a todos los de la generación Z. Sin embargo, creemos que la palabra, ayuda, acompaña, queda ahí tatuada en la pantalla, tiene a veces más valor que el vídeo. Esa valoración del formato también depende de tu oferta, de quién es tu target (buy persona), y cuál es el medio por el que se mueve. 


En conclusión: Una imagen vale más que mil palabras, si, absolutamente si, pero en contexto, con profundidad, más allá de una “pegatina” en un muro, y ese el valor diferencial de hacer bien las cosas en Marketing de contenidos.

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