9 marzo, 2017 check2me

Tu tecnología es increíble. Tu historia no tanto

 

“Ni siquiera es lo suficientemente mala como para enfadarse. De lo que carece es de una razón convincente para existir”

Esta es la frase con la que el prestigioso crítico de cine Kenneth Turan de Los Ángeles Times califica el remake del clásico Ben Hur, una película que es parte de la historia del cine con sus once estatuillas de los Oscar, y que en su reedición ha hecho perder a la industria de Hollywood más de 75 millones de dólares.

No saber contar la historia, o como se llama ahora  Storytelling, se traduce, necesariamente, en pérdidas, ya que lo que tendría que ser una inversión rentable se convierte inevitablemente en un gasto innecesario.

La diferencia fundamental entre el éxito y el fracaso está en cómo contar la historia.

Existen historias no contadas, otras mal narradas y algunas historias que enganchan; aquellas que tocan la parte emocional del cliente, pero el caso es que, detrás de cada producto, de cada empresa, de cada actividad, siempre hay una historia que contar.

Podemos contarla en un texto, en un vídeo o documental, en una narración de audio, una infografía… Cada medio tendrá su propio lenguaje narrativo, pero siempre habrá una historia detrás.

¿Hay una historia detrás de mi empresa?

Te puede parecer que detrás de tu empresa no hay una historia que contar y te estarás equivocando.

Siempre existe la historia, detrás, paralela, interna… Hay cientos de historias que contar alrededor de tu empresa, tus productos o tus clientes.

Tu página web, tu blog, los contenidos que publicas, cuentan esa historia y el hilo conductor que marca la línea editorial que muestran es la vida que se desarrolla en torno a tu marca.

Si esto no es así, si echando un vistazo a tus contenidos no ves tus casos de éxito, la historia de tus productos, las experiencias de satisfacción de tus clientes, tu responsabilidad social corporativa, aquello que te motiva y te mueve, entonces tendrás que preguntarte qué es aquello que aportas.

Red Bull te da alas y Coca-Cola sinónimo de felicidad, llevan años proporcionándote historias que giran en torno a sus valores y aquello que quieren transmitir con sus productos. Es el storytelling, construido alrededor de ideas y valores incorporados, que conforma su línea editorial desde hace años y que promueve todas sus acciones comerciales, su imagen y su marketing.

Pero no hace falta ser un gigante de la industria para tener una historia, no, solo hace falta tener creatividad y empuje, de hecho, ellos comenzaron de igual forma que todas las empresas, pero supieron contar historias en lugar de características de sus productos.

Red Bull no te dice que contiene principalmente glucosa, agua, cafeína, taurina, nacina o ácido pantoténico, ni siquiera te cuenta que tiene propiedades antioxidantes o vitaminas que refuerzan tu sistema nervioso; te vende sueños de aventurero, de valor, de riesgo, de formas de vida alternativas, de diferencias, de recompensas, de campeones, de esfuerzo y de heroísmo.

Y te las vende desde las experiencias que proporciona a sus fieles consumidores, de la gente que patrocina, de las competiciones que promueve… Y, antes de tenerlas, te contaba sus proyectos con un dibujo animado que ya soñaba con alcanzarlas. Pero poco se habla del producto en su contenido.

¿Qué hace el storytelling en tu contenido?

Es la inteligencia emocional del receptor del contenido la que debemos buscar, la que produce ese engagement tan perseguido por todos y consigue ese posicionamiento al que, tan a menudo, solo intentamos alcanzar con las palabras, con fórmulas matemáticas de “palabrol”, que no nos diferencian en nada ni consiguen trasladar al público la impronta personal que nos diferencia y nos distingue.

Pero el mercado es un ser vivo que, como todos, se rige por el instinto de supervivencia; un ser pensante y emocionalmente capaz de reaccionar ante aquello que le ataca, con la peculiaridad de ser un ente colectivo que nutre su mente de la experiencia de miles de millones de personas y reacciona, manifestando lo que desea y lo que persigue, lo que busca y lo que le gusta y aquello que va a despreciar porque no le encuentra interés alguno.

De esta forma, realiza, en primer lugar, una selección natural, rechazando o aceptando, viendo o cambiando de canal, conformando una comunidad alrededor de una marca y compartiéndola o ignorándola y, en segundo lugar, forzando a que los medios, en este caso quienes les proporcionan la información como los buscadores o las televisiones, cambien sus formas de hacer las cosas y los contenidos que emiten.

Internet se alimenta de contenidos de interés, de historias

Los grandes suministradores de información, los buscadores como Google, o las particulares historias que se comparten en Facebook, hace tiempo que notan la presión de estos cambios, forzada por la masa social que los demanda de una forma natural.

Los nuevos algoritmos de los buscadores, que empezaron a implementarse hace unos años, se orientan al posicionamiento semántico, al tema y la forma de contarlo, porque, en definitiva, ¿qué interés hay en aparecer en las primeras posiciones de una búsqueda orgánica si el receptor tiene que navegar hasta la octava página o hacer cien búsquedas alternativas para encontrar algo de su interés, algo que le enganche y pueda compartir?

¿Qué debe exponer tu contenido nativo?

Lo primero que debes hacer es buscar, en tu historia real o en tu historia soñada, aquello que te mueve y deseas transmitir, buscar en la experiencia de aquellos que te siguen o que deseas que lo hagan y establecer una línea editorial, homogénea en su fondo y objetivos y heterogénea en sus formas.

El contenido formará parte de un todo ideal, buscando un nexo de unión que conduzca a establecer una imagen de marca que se corresponda con una identidad definida, y una manera original de diferenciarte de tu competencia, y única para tus lectores, es decir contenido nativo

Cada contenido individual ha de contar una historia que promueva un interés en el lector, le aporte una información que es valiosa para él y le proporcione una solución, explícita o implícita, en tu marca y producto.

“Un hermano mata a otro para poder mantener relaciones con su cuñada y el hijo del matrimonio enloquece y se venga. Esto, que podría ser una de tantas historias de El Caso, no es otra cosa que Hamlet en manos de William Shakespeare”. La forma también importa.

 

 

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